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Me siento un poco como el Grinch al escribir esta entrada, pero lamentablemente, no puedo describirlo de otra forma.
Los que me conocen, saben que no me gustan las navidades. Siempre fui consciente de que la raíz de este sentimiento está en haberme criado en Buenos Aires, donde el espíritu navideño es escaso. El ambiente no acompaña, aquí la navidad es en verano, no hay nieve, suele no haber dinero para regalos y uno se imagina en la playa, no delante de una chimenea. Pero este año sin duda fueron las peores navidades de la historia.
¿Cómo puede haber espíritu navideño con...
Algunos dirán que no tengo derecho a quejarme porque a mí no me tocó (hasta ahora), y es verdad que tengo mucha "suerte" (porque parece que pagar las facturas no te da derecho a un servicio digno), pero le ha tocado a TODA mi gente cercana, que han estado más de 48 horas sin electricidad, han tenido que tirar todo lo que tenían en el refrigerador, subir por las escaleras y sobre todo, aguantar este insoportable calor sin acceso a ni siquiera un ventilador, ya ni hablemos de aire acondicionado. Mientras los ancianos, los niños y la gente en los hospitales muere de calor, la presidenta de la nación y el líder de la oposición se encuentran al fresquito en la Patagonia, durante lo que supone la ola de calor más extensa que se vive en Buenos Aires desde 1906. Al fin y al cabo, esto pasa porque las distribuidoras de Buenos Aires "no estuvieron a la altura del crecimiento" de la economía argentina desde 2003, como explica el ministro de planificación Julio de Vido, que por cierto, ostenta cargos en el gobierno desde las mismas fechas (¿no tendrá un poquito que ver también con su gestión, digo yo?)
La ola de calor más fuerte desde 1906
Ante la falta de electricidad, la gente busca refugio a la sombra
Los cortes de luz se suman a la existente falta de elementos básicos en los hospitales
...violencia en las calles?
En nochebuena y nochevieja, Buenos Aires se convierte en el lejano oeste. Podría casi escucharse el sonido de los abrojos deslizándose por el asfalto caliente, pero eso no es lo preocupante, podría vivir con eso. Lo que da miedo es no saber si al salir a la calle ha llegado tu hora y no puedas vivir para contarla. Este año empezó unas semanas antes, con los saqueos de Córdoba, que tuvieron efecto dominó en varias provincias del país. Después, vino el "festejo" del día del hincha de Boca, que más que un festejo fue otra oportunidad para la agresión y los robos impunes, paralizando el centro de la ciudad. A mí este año la violencia me tocó de cerca cuando el 23 de diciembre una banda de cuatro delincuentes pararon el coche de mi mejor amiga y su novio, apuntándolos con pistolas en el medio de la calle. El acto reflejo del novio de mi amiga fue dar marcha atrás a toda velocidad por 300 metros, salvándose los dos. No corrió la misma suerte Ana Valeria Castro, de 29 años, que murió de un balazo en nochebuena cuando bajaba del coche con su marido y fueron asaltados antes de que entraran en casa de sus suegros. De hecho, la pirotecnia, que siempre fue el verdugo por autonomasia en Argentina durante estas fechas, perdió su puesto este año contra las armas blancas y de fuego en la ciudad de Rosario. En mi edificio ya es la segunda vez en lo que va del año que cambian la cerradura del portal, esta vez porque el 25 de diciembre un vecino fue asaltado cuando volvía de celebrar la navidad y le robaron las llaves.
La inseguridad ciudadana no es un tema reciente, existe desde que tengo memoria. Un amigo español una vez me dijo que no conocía a ningún argentino que no tuviera una historia de terror personal para contar. Yo misma tengo varias, antiguas y nuevas. Y también tengo muchísimas de todos mis seres queridos que siguen viviendo acá. Pero la escalada de violencia que se está experimentando en los últimos años no tiene precedente. Para el gobierno, sin embargo, es sólo "una sensación", un invento de los que no piensan como ellos para desestabilizar una democracia que poco tiene que ver con su sentido etimológico.
...la agresividad de la gente?
Noche de paz, noche de amor...parece un chiste de mal gusto en el mes de diciembre en Buenos Aires. El calor, el final del año, las ganas de irse de vacaciones para evadirse por un tiempo de la realidad vivida durante todo el año, pone a la gente de muy mala leche. Es como si quisiéramos que la pesadilla acabara de una buena vez, a ver si la que viene da un poquito menos de miedo. Hartazgo. La norma es presenciar (o a veces sufrir en carne propia) malas contestaciones, insultos y a veces, hasta amagos de violencia física (que en ocasiones llegan a concretarse). Diciembre es el mes más egoísta de todo el año. Parece que inconscientemente, uno no tiene la capacidad ya de pensar en el prójimo. Es un "sálvese quien pueda". Este año, donde lo pude ver más claro fue en el gremio de los taxistas. El otro día me subí a un taxi y en seguida, otro se paró al lado. Comenzaron a discutir antes de que mi taxista me diera el "buenos días". Al cabo de un rato y cuando el semáforo ya había cambiado dos veces sin que el coche se moviera, el conductor me dijo que me bajara porque el otro decía que yo debería ser su pasajera y que él "me había robado". Anoche viví una situación similar cuando un amigo paró un taxi y amablemente le preguntó al taxista si tenía aire acondicionado (era el motivo principal de tomarlo, por el agobiante calor). El conductor se sintió ofendido y comenzó a insultar gratuitamente a mi amigo, mientras arrancaba el coche antes de que pudiera cerrar la puerta...La cara de mi amigo era un cuadro. Claro, siendo también español, no tenía claro por qué de repente se había comido un puteo que no tenía ningún sentido.
Entiendo que Papá Noel haya borrado a Argentina de su ruta navideña. Tal vez tiene miedo de que le roben el traje y lo dejen en pelotas, o peor aún, que le roben el trineo y se quede estancado en esta jungla para siempre...Tal vez tiene miedo de que alguien le eche la culpa de no haber hecho nada todo el año y ahora esperar que seamos felices por una noche. Entiendo a Papá Noel, está acostumbrado a ir a casas donde le dejan bebida y comida bajo el árbol. Si viene acá, la bebida y la comida las va a tener que traer él. Y tal vez ni siquiera pueda repartirla porque saqueen su trineo y no llegue a quienes de verdad la necesitan. Entiendo a Papá Noel. Yo, en su lugar, tampoco vendría.
En este marco nos preparamos para recibir el nuevo año con una "celebración" en el obelisco, donde la percusión estará marcada por cacerolas. Los villancicos serán consignas de protesta por el abandono total por parte del gobierno. Así acabará el año. Con calor, con indignación, con impotencia...sin acceso a luz, agua o servicios básicos en los hospitales y hogares. Y lo peor es que así también comenzará, una vez más, con el pie equivocado.
La inseguridad ciudadana no es un tema reciente, existe desde que tengo memoria. Un amigo español una vez me dijo que no conocía a ningún argentino que no tuviera una historia de terror personal para contar. Yo misma tengo varias, antiguas y nuevas. Y también tengo muchísimas de todos mis seres queridos que siguen viviendo acá. Pero la escalada de violencia que se está experimentando en los últimos años no tiene precedente. Para el gobierno, sin embargo, es sólo "una sensación", un invento de los que no piensan como ellos para desestabilizar una democracia que poco tiene que ver con su sentido etimológico.
Así fueron los saqueos de Córdoba
...la agresividad de la gente?
Noche de paz, noche de amor...parece un chiste de mal gusto en el mes de diciembre en Buenos Aires. El calor, el final del año, las ganas de irse de vacaciones para evadirse por un tiempo de la realidad vivida durante todo el año, pone a la gente de muy mala leche. Es como si quisiéramos que la pesadilla acabara de una buena vez, a ver si la que viene da un poquito menos de miedo. Hartazgo. La norma es presenciar (o a veces sufrir en carne propia) malas contestaciones, insultos y a veces, hasta amagos de violencia física (que en ocasiones llegan a concretarse). Diciembre es el mes más egoísta de todo el año. Parece que inconscientemente, uno no tiene la capacidad ya de pensar en el prójimo. Es un "sálvese quien pueda". Este año, donde lo pude ver más claro fue en el gremio de los taxistas. El otro día me subí a un taxi y en seguida, otro se paró al lado. Comenzaron a discutir antes de que mi taxista me diera el "buenos días". Al cabo de un rato y cuando el semáforo ya había cambiado dos veces sin que el coche se moviera, el conductor me dijo que me bajara porque el otro decía que yo debería ser su pasajera y que él "me había robado". Anoche viví una situación similar cuando un amigo paró un taxi y amablemente le preguntó al taxista si tenía aire acondicionado (era el motivo principal de tomarlo, por el agobiante calor). El conductor se sintió ofendido y comenzó a insultar gratuitamente a mi amigo, mientras arrancaba el coche antes de que pudiera cerrar la puerta...La cara de mi amigo era un cuadro. Claro, siendo también español, no tenía claro por qué de repente se había comido un puteo que no tenía ningún sentido.
Estamos anestesiados ante el sufrimiento ajeno
Entiendo que Papá Noel haya borrado a Argentina de su ruta navideña. Tal vez tiene miedo de que le roben el traje y lo dejen en pelotas, o peor aún, que le roben el trineo y se quede estancado en esta jungla para siempre...Tal vez tiene miedo de que alguien le eche la culpa de no haber hecho nada todo el año y ahora esperar que seamos felices por una noche. Entiendo a Papá Noel, está acostumbrado a ir a casas donde le dejan bebida y comida bajo el árbol. Si viene acá, la bebida y la comida las va a tener que traer él. Y tal vez ni siquiera pueda repartirla porque saqueen su trineo y no llegue a quienes de verdad la necesitan. Entiendo a Papá Noel. Yo, en su lugar, tampoco vendría.
Postal navideña en el cono sur.
La paciencia de la gente está llegando al límite.
En este marco nos preparamos para recibir el nuevo año con una "celebración" en el obelisco, donde la percusión estará marcada por cacerolas. Los villancicos serán consignas de protesta por el abandono total por parte del gobierno. Así acabará el año. Con calor, con indignación, con impotencia...sin acceso a luz, agua o servicios básicos en los hospitales y hogares. Y lo peor es que así también comenzará, una vez más, con el pie equivocado.









Una triste realidad muy bien cronicada. Ojalá pronto los argentinos podamos disfrutar de tu talento con mejores noticias.
ResponderEliminarSí Fabi, a mi también me gustaría, pero esto tenía que decirlo porque me parece ya extremo lo que está pasando. Es una forma también para mí de tener memoria y dejar constancia. Lo dicho, espero que la del año que viene sea mucho mejor!!!
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