domingo, 29 de abril de 2012


Amigos



Algunos me preguntan cómo puedo cambiar tanto de país, cómo hago para dejar a mis amigos atrás…Lo cierto es que mi vida es un poco como mi baulera. No tiene espacio infinito, pero en ella caben las personas que valen la pena.

Dicen que la amistad hay que nutrirla. Pero creo que eso se hace cuando uno comienza una nueva amistad. Las personas que te marcan, cualquiera sea el motivo, quedan tatuadas en tu vida para siempre, las veas o no.

Así, me he reencontrado con una amiga venezolana que no veía hace diez años, y parecía que no había pasado ni un día. O avisar que voy a Londres después de dos años y reunirme en un bar con todos mis  excompañeros de trabajo, que tampoco ya se ven.

Algunos a los que les perdí la pista en Estados Unidos un buen día me agregan al Facebook y me recuerdan anécdotas que ya había olvidado. Y una de mis mejores amigas es capaz de hacerse un viaje desde Patagonia sólo para que nos veamos una vez cada seis años.

 Lo bueno de todo esto es que sigue habiendo hueco para la gente que va llegando a mi vida…De repente me encuentro en Buenos Aires, sentada en la esquina de un bar con ocho “nuevos amigos” que acabo de conocer hace un par de horas y no puedo parar de llorar de la risa. Y también están los que me rodean actualmente que, como yo, tienen ganas de abrir sus alas y echar a volar a la primera oportunidad.

La gente me pregunta si no me da miedo dejarlos ir, que se pierda lo que tenemos. Con el paso de los años me he dado cuenta que “lo que tenemos” no se pierde, ya fue adquirido, está para siempre fundido en la memoria y vuelve a resurgir cuando la vida te lo permite. Cada nueva persona que conozco me enriquece. Pero ninguno ocupa el lugar de otro, se van acomodando como un juego de tetris construyendo los pilares de mi vida….

A todos mis amigos en cada rincón del mundo, gracias por formar parte de mi vida!




2 comentarios: