domingo, 22 de enero de 2012

La Baulera de Lorena

Hace doce años que me fui de Argentina. La idea original era irme por un año para hacer unas prácticas laborales en Florida, Estados Unidos, con la intención de regresar y estudiar otra carrera. Mi madre, que bien por su propia esperanza de que no volviera (no porque no me quiera, sino porque es de las que piensan que el resto del mundo por supuesto debe ser mejor que su propio país), o bien por su gran intuición, me construyó una baulera en mi casa. Una especie de altillo donde yo pudiera guardar todas aquellas cosas que eran importantes para mí.

Desde entonces, mi vida se ha convertido en una especie de montaña rusa. He vagado por varios países, fundiéndome en su cultura y forma de vida, sintiéndome una más, pero sin echar raíces...

Ahora mismo estoy en España. No puede decirse que lo nuestro sea una historia de amor idílica. España y yo intentamos llevarnos bien de todas las maneras posibles. Ella me ofrece el clima que más añoro, casi 300 días de sol al año y tan sólo unos pocos meses de un frío que en Argentina solo experimentamos en otoño. Me brinda la oportunidad se cumplir mi sueño de vivir junto al mar. Me tienta con su comida fabulosa (¡nunca he comido tanto pescado como estando aquí!) y me seduce con su gente alegre, que parece cerrar los ojos ante los tiempos difíciles y siempre está planeando la próxima fiesta en la que puedan "darlo todo", como ellos dicen. He conocido gente maravillosa, que me guardo para siempre porque tienen esa capacidad indescriptible de hacerme sentir rodeada de cariño, a veces sin apenas conocerme.

Pero aún así, España y yo no logramos congeniar. Ella me dice que no es su culpa, que ella no es así, que llegué justo al comenzar la crisis y ahora mismo no puede mostrarse en todo su esplendor. Me pide tiempo, me promete descubrirse por completo cual stripper de cabaret apenas el gobierno y/o, la gran madre Europa, le den permiso para hacerlo.Mientras tanto, me tiene entretenida enseñándome su asombrosa historia, dejándome indagar en los misterios de su literatura y me da la oportunidad de (¡por fin!) estudiar esa carrera que vengo posponiendo desde que me fui de Buenos Aires. España no es tonta. Se ha encargado de retenerme aquí por lo menos un año y medio más, esperando que ese tiempo sea suficiente para que yo cambie de opinión...

Esto no es casual, de ninguna manera. Ella sabe que compite con el gran amor de mi vida, Londres. Está celosa desde que llegué y hace todo los posible porque deje de mirar hacia atrás y reconozca que sus virtudes superan con creces las de mi antiguo amor. No logra comprender qué es lo que echo tanto de menos ¿Trabajar 70 horas semanales? ¿Vivir bajo un cielo gris, en un sitio donde uno puede considerarse afortunado si disfruta de dos semanas de calor al año? ¿Viajar en un transporte público que funciona como le da la gana pero vacía mi bolsillo como si viajara en primera clase?

Lo cierto es que yo tampoco lo entiendo mucho...Una de mis amigas más queridas, con la cual prácticamente me he criado y me conoce mejor que nadie, siempre dice que yo soy "una chica de verano". De hecho, ella tampoco nunca entendió mi idilio con Londres. Decía que éramos como el agua y el aceite. Pero a pesar de todo nos llevábamos bien (Londres y yo, con mi amiga obviamente nos llevamos bien!). Tan bien, que yo aceptaba con gusto que me sangraran los nudillos del frío a pesar de llevar dos pares de guantes en invierno. Tan increíblemente bien, que ni me planteaba que vivía para trabajar en vez de trabajar para vivir. Tan bien, que no me importaba vivir en un piso de una casa victoriana reformada, pagando una fortuna por un espacio que se asemejaba más a una caja de cerillas que a un apartamento... Londres conocía bien sus desventajas y no me prometía nada. "Esto es lo que hay, tú eres libre de hacer lo que más te plazca, no te lo impediré", parecía decirme. Y yo me lo tomé literalmente. Podía tener lo mejor de los dos mundos. ¿Que hacía demasiado frío y llovía incesantemente? Me iba una semana al Algarve, o a Malta, o a Túnez, o a Grecia...A Londres no le importaba, porque sabía que siempre volvería a ella. Y una vez al año me obligaba a que visitara a la madre patria, no fuera a ser que estuviera el resto del año desconsolada por echar de menos a mi familia y amigos. Londres lo comprendía todo...

¿Y qué tendrá que ver todo esto con la famosa baulera? Este año tuve que hacer un viaje de imprevisto a Buenos Aires. Lo cierto es que desde que me marché la primera vez, el altillo que me construyó mi madre había quedado más o menos intacto. Durante mis visitas todos estos años, me daba tanta pereza hurgar entre las cajas que con tanto cuidado había organizado antes de irme, que si lo abría  me limitaba a ver si había algo de mi interés que estuviera al alcance de la mano. Este año, por esas casualidades de la vida, mi madre me pidió que buscara un objeto que presuntamente había guardado allí y que ella necesitaba. Yo no tenía recolección alguna de haberlo guardado en primer lugar, pero para dejarla tranquila, me propuse buscarlo. La cuestión fue que el dichoso objeto pasó a un segundo lugar cuando empecé a escarbar y me olvidé por completo de mi objetivo original. Cual bolso de Mary Poppins (que por cierto, iba a ser el nombre de este blog, pero ya estaba cogido), comencé a encontrarme con objetos que no solo no recordaba que existían, sino que algunos hasta me llevaron a preguntarme en qué estaba pensando cuando los guardé. Cantidades industriales de peluches como para montar una juguetería (vale que muchos fueron regalos de algún novio adolescente, pero de verdad...¿de dónde habían salido todos los demás?). Apuntes del instituto y de mi otra carrera, mensaje escritos a mano que nos pasábamos en clase con los planes que teníamos para el fin de semana o alguna crisis amorosa con el chico que nos gustaba, dedicatorias de amigos que dejé de ver hace una vida, cartas, fotos (muuuuuuchas fotos!), vídeos, ropa que en la vida quisiera que se supiera que alguna vez me atreví a ponerme...Y hasta un arco y flecha de los indios guaraníes de Misiones!

La baulera, cual tumba de faraón olvidada por los años y tan llena de polvo que me dio mi primera alergia, resultó ser una caja de sorpresas.

Y este blog parece ir por el mismo camino. Hace mucho tiempo tiempo que quería empezar uno, pero no me decidía. Es que mi mente es una suerte de baulera. A veces me indigno con la política, otras me ilusiono con los planes imaginarios (por el momento) de viajar a sitios desconocidos o regresar a aquellos que me volvieron loca, y cuándo no, me emociono con algún recuerdo melancólico o una buena obra literaria. No tengo forma de saber cómo funciona mi mente. Por eso no puedo prometer cómo funcionará este blog. Al menos de momento.

Pido disculpas de antemano por los posibles desvaríos que aquí plasme, como también agradezco a todos aquellos que tengan la buena voluntad de leerlo.

Bienvenidos a mi manera, a veces peculiar, de ver la vida. Bienvenidos a mi baulera.

4 comentarios:

  1. ¡Bienvenida pues argentinita bonita!!

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  2. Hola cielo! Sabes que te queda mucho más que un año y medio más en España, ya que aquí ya tienes familia, y que sepas que estoy muy orgulloso de mi "hermana pequeña insoportable", y de todo lo que has conseguido en este corto espacio de tiempo. Nos conocemos desde hace relativamente poco, en tiempo físico, pero en tiempo espiritual, es como si nos conociéramos toda una vida. Un besote enorme, como un camión de grande, y sabes que siempre me tendrás para recordarte lo sencillamente maravillosa que eres, especialmente en esos días que tu y yo sabemos!!!

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  3. Querida Lorena,

    Me llegas. Consigues llegar a emocionarme. Es sincero, profundo, espontáneo y está bien escrito. Yo hace mucho que no escribo, aunque llegué a redactar un diario en el ordenador que acabé perdiendo cuando mi disco duró quedó, al caerse, como unas maracas. Ojalá lo conservara. Me recuerda mucho tu estilo a aquella prosa con la que yo me identifico. Un abrazo fuerte y disfruta del viaje y de la boda de tu mejor amiga. A mí esas cosas me ponen algo sentimental y estos días no están siendo fáciles. Ya ves, como dice Fito, este mar cada vez guarda más barcos hundidos...

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  4. Sos una genia Lo, te quiero mucho y te felicito x todo lo que lograste todos estos años ...Sos una excelente persona que la vida me dio la posibilidad de conocer.Espero algún día vengas de visita ...avise ...avise...jejejej Te mando un beso enormeeee
    Guillote Cambi

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